Vientos fríos acechas las costas de Bretaña, y se escabullen entre los acantilados de Dover rumbo norte hasta la capital del reino. No importa que estemos en el siglo XXI el gélido viento nos afecta de la misma manera que en los inviernos en que Oliver Twist vagaba por las calles de Londres en busca de cobijo. El frío es soportable en la calle, con un buen abrigo, y unos guantes se puede llevar una vida normal. Pero cuando nos trasladamos al entorno hogareño el frío se vuelve algo incomodo, escribo estas lineas con guantes y los dedos entumecidos, la calefacción de la casa no es santo de mi devoción (it´s not my cup of tea). Es el precio que se paga por vivir en un 9º piso con una gran ventana, cada paso hacia la ventana la temperatura baja al menos medio grado. Por las mañanas es difícil salir de la cama por el shock que supone el cambio de temperatura. Afortunadamente me esperan tiempos mejores en mi nuevo hogar...(post proximamente).Para todos aquellos que están pensando "pobre!!" no os alarméis, no es para tanto, este post está un poco dramatizado. Vicio profesional supongo. :☺

1 comentario:
Espero que la ventana de tu próxima casa sea más pequeña o que por lo menos funcione mejor la calefacción.
LOVE K
Publicar un comentario