Todas las mañanas hago el mismo camino hacia mi trabajo, todos los días la misma calle los mismos anuncios, las mismas tiendas y aun a pesar de que ahora voy por ese camino más temprano lo cual hace que las cosas sean un poco diferentes. Eso no es suficiente, pero claro eso no es algo de lo que pueda darme cuenta desde ese camino, y ayer tras acompañar a mi hermana al metro por la mañana, descubrí que podía ir al trabajo por otra calle y que no era necesario volver hasta mi casa, para ir por donde siempre.
Al principio fue raro, tener que estar pendiente del camino para llegar al mismo lugar al que siempre había ido con los ojos cerrados, por el camino de todos los días. Pero justamente por esta razón, por tener que ir con los ojos abiertos por un camino extraño, fue que la experiencia se convirtió en algo excitante
//mientras escribo suena Rocky Balboa B.s.o, como me gusta//
El camino, que tenia el mismo destino que todos los días se había llenado de descubrimientos y nuevos “colores”. Encontré algunas tiendas y lugares interesantes, me crucé con gente diferente a la de todos los días. Escuche músicas diferentes que sonaban desde las ventanas, incluso encontré una nueva calle. C\Calvario con un teatro y todo. Y todo esto mientras realizaba una acción que antes era puramente un contratiempo. Y es que hay veces que hacer las mismas cosas de formas diferentes permite encontrarse con otros puntos de vista y otros recursos. También facilita ver con otros ojos aquello que creíamos el único camino posible. Y esta nueva forma no va a ser ni mejor ni peor por ser nueva, pero si que va a ser una más que podamos agregar a nuestra cajita de herramientas.
miércoles, abril 06, 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
si siempre siguiéramos el mismo camino (y no sólo a casa, que ahí al menos está calentito, seguro, se nos quiere, no se mueven) pobres de nosotros, nunca aprenderíamos nada, y siempre siempre terminaríamos en el mismo punto, imagínaos que terrible desesperación. Aunque creo que es importante no dejar de mirar el camino de todos los días simplemente porque sea el de todos los días.... porque las cosas, las personas, no son una maqueta que se hizo y ahí queda, si no que son algo dinámico, que cada día cambia. Es un poco como con los AMIGOS, los de verdad, eh, pues eso, son los de todos los días (afortunadamente) y están siempre, pero si uno deja de mirarlos, observarlos, cuidarlos, mimarlos y esas cosas, llega un momento en que ya no son más los de todos los días. Y bueno, así creo que es un poco con todo. Al final me desvié, pero lo que quería decir, en resumen, es que en mi opinión es bueno el cambio de camino a cualquier lado, sin que eso nos impida disfrutar del de todos los días.
Publicar un comentario