Casualmente estoy leyendo un libro con ese nombre "El perfume" y no se si tiene algo que ver pero entre en Londres con la nariz por delante. No me di cuenta de donde estaba hasta que mi nariz detecto esos olores diferentes a los habituales, los de la comida de aquí. Estaba en el aeropuerto cargando en mi mochila unas cuantas camisas, un puñado de cables y montones de ganas de Aventuras londinenses. Y mi mayor preocupación era encontrar el Gatwick Express que me acercaría a London Town, que sin ser puesta sobre aviso, me acogería durante una temporada. Estaba yo haciendome al sistema de señales del aeropuerto, cuando ese inconfundible olor entró directo a mi cerebro, algo curioso de los olores es que aunque no sepamos describirlos con exactitud, viajan muy rápido por nuestro sistema nervioso y conectan con partes de nuestro cerebro que estaban olvidadas, el eucaliptos por ejemplo siempre me trae a la cabeza mis veranos en villa gesel, montando a caballo por los pinares. En cuanto huelo incienso de fresa no puedo evitar tararear alguna canción del Álbum Internasional Super Hits - Green Day a los cuales (el incienso y el disco) era adicto a mis 16 años. Lo cierto es que cuando ese aroma londinense entro por mis fosas nasales, cuando ese inconfundible perfume irrumpió directo en mi cerebro, no pude hacer nada más que detenerme, y darme cuenta, que estaba en Londres.
jueves, octubre 18, 2007
El Perfume de Londres
Casualmente estoy leyendo un libro con ese nombre "El perfume" y no se si tiene algo que ver pero entre en Londres con la nariz por delante. No me di cuenta de donde estaba hasta que mi nariz detecto esos olores diferentes a los habituales, los de la comida de aquí. Estaba en el aeropuerto cargando en mi mochila unas cuantas camisas, un puñado de cables y montones de ganas de Aventuras londinenses. Y mi mayor preocupación era encontrar el Gatwick Express que me acercaría a London Town, que sin ser puesta sobre aviso, me acogería durante una temporada. Estaba yo haciendome al sistema de señales del aeropuerto, cuando ese inconfundible olor entró directo a mi cerebro, algo curioso de los olores es que aunque no sepamos describirlos con exactitud, viajan muy rápido por nuestro sistema nervioso y conectan con partes de nuestro cerebro que estaban olvidadas, el eucaliptos por ejemplo siempre me trae a la cabeza mis veranos en villa gesel, montando a caballo por los pinares. En cuanto huelo incienso de fresa no puedo evitar tararear alguna canción del Álbum Internasional Super Hits - Green Day a los cuales (el incienso y el disco) era adicto a mis 16 años. Lo cierto es que cuando ese aroma londinense entro por mis fosas nasales, cuando ese inconfundible perfume irrumpió directo en mi cerebro, no pude hacer nada más que detenerme, y darme cuenta, que estaba en Londres.
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1 comentario:
me flipa el cartel
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