lunes, septiembre 12, 2005

cortauñas feliz

El tiempo sigue pasando y la lamparita de mi habitáculo sigue desnuda. Empiezo a creer que mi objetivo es marcar tendencia. En fin, hoy me corte las uñas con unas pinzas para uñas que llevan muchos años en mi familia muchos más que yo desde luego. Pero el caso es que a pesar de su largo tiempo en actividad siguen siendo igual de efectivas y precisas. Y me he puesto ha pensar que ya me gustaría a mi ser tan efectivo y preciso en mi trabajo dentro de 20 o 30 años, pero supongo que en lo que concierne a las actividades físicas el cuerpo, a diferencia de las pinzas para uñas, tiende a oxidarse y acaba por entorpecer la labor en vez de lo contrario, lo cierto es que tanto a mi como a las pinzas nos resulta imposible mantenernos en buen estado sin estar en constante uso y probablemente ese sea también el secreto de la longevidad de las pinzas. (El otro día me encontré con unas pinzas que parecían tan antiguas como las mías pero que por estar en desuso estaban completamente oxidadas) ese es tal vez el secreto. Porque al fin y al cabo que puede se más gratificante para un cortaúñas que pasar toda la vida cortando uñas, desde luego que es un cortaúñas feliz, por eso dura tanto.

No hay comentarios: